Teatro Real inicia su nueva temporada 2024-2025 llena de títulos decimonónicos como ‘Adriana
Lecouvreur‘, ‘Maria Stuarda‘, ‘Eugenio Oneguin‘, ‘Attila‘, ‘I Lombardi‘ o’ La Traviata‘. ‘Adriana
Lecouvreur‘, una perla musical compuesta por Francesco Cilea (1866-1950) y estrenada en el
1902 en Teatro Lírico de Milán, es estreno absoluto en el coliseo madrileño y se programa en
homenaje a José Carreras en el 50ª aniversario de su interpretación de’ Adriana Lecouvreur‘ en
Madrid, en el Teatro de la Zarzuela (1974), junto a Montserrat Caballé. La historia de ‘Adrienne
Lecouvreur‘ parte de la obra de teatro homónima, basada en los hechos reales y escrita por
Eugene Scribe y Ernest Legouvé, y narra los sucesos de la pomposa fama y el trágico destino de
la aclamada actriz francesa del siglo XVIII que muere envenenada por su rival, la Princesa de
Bouillon, a causa del amor por el célebre militar Mauricio de Sajonia.
El público podrá disfrutar de una producción de época al cien por cien, con un elenco estelar
que luce el vestuario de Brigitte Reiffenstuel y está caracterizado de acorde con los cánones de
belleza del Siglo de Las Luces. La escenografía, aprovechada al máximo y diferente en cada acto,
recrea la Comédie Francaise y su trastienda en el primero, los salones de la Princesa de Bouillon
en el segundo, el teatro palaciego de los Bouillon con una coreografía original de ballet en el
tercero, y la modesta casa de la Lecouvreur en el último. Se trata, por tanto, de un espectáculo
muy completo con las inmensas voces femeninas y la fuerza interpretativa de Ermonela Jaho y
María Agresta (Adriana Lecouvreur), la electrificante Elina Garanca o la joven mezzosoprano
rusa, Ksenia Dudnikova, ambas en el papel de la Princesa. La dirección orquestal, como viene
siendo costumbre en el repertorio italiano de la segunda mitad del XIX, a cargo del Maestro
Luisotti. Muy notables también las voces masculinas de Brian Jagde y Matthew Polenzani
(Mauricio de Sajonia), Maurizio Muraro (Principe de Bouillon), y las de los personajes
secundarios como Nicola Álamo y Manel Esteve (Michonett) o Mikeldi Atxalandabaso (Abate de
Chazeuil).
El momento más emocionante de la ópera llega, sin duda, en el Acto III en el que Adriana,
invitada por el Príncipe de Bouillon a su teatro privado, se dispone a encarnar el personaje de
Fedra de Jean Racine y declama los versos de la adúltera para hacer público el mensaje sobre la
infidelidad de la Princesa de Bouillon que le ha arrebatado a Mauricio de Sajonia. La
declamación de Fedra se ejecuta con la voz hablada y representa, en mi opinión, el momento
más verista de toda la ópera – una actriz humilde, considerada de clase baja y mirada por
debajo del hombro – viene a perturbar a la aristocracia francesa con la verdad sobre su propia
hipocresía. De hecho, Adrienne Lecouvreur, tras su misteriosa muerte, fue arrojada a la fosa
común por ser artista, sin derecho a tener una sepultura digna en el cementerio.
