El pasado 2 de abril pudimos asistir al preestreno de una película vibrante: Pájaros. Dirigida por Pau Durá e interpretada por los grandes actores Luis Zahera y Javier Gutierrez. Es una de esas cintas que te transportan a otro lugar y terminan sorprendiéndote con un mensaje revelador, de peso, al son de una potente banda sonora con tintes orientales llenos de nostalgia, compuesta por Magalí Datzira, que se asemeja a ratos a la música de las películas balcánicas de Goran Bregovic.
Los personajes de Mario (Luis Zahera) y su chofer Colombo (Javier Gutiérrez) están muy bien perfilados e interpretados de una manera magistral, formando así un contraste maravilloso en el storytelling de Pau Durá: el primero, más misterioso y dramático y el otro, un gracioso y despreocupado personaje. Ambos transitan por sus tramas personales en el viaje realizado en un coche por diferentes lugares de Europa. Viajando de España a Francia llegan a Turín con su compañera Elisabetta, una brillante Teresa Saponangelo. Continúan el periplo pasando por Eslovenia y Hungría hasta llegar a su destino a la delta de Danubio en Rumania. Todo ello con la excusa de ver pájaros que les lleva a descubrir su propia vulnerabilidad con los prismáticos bien enfocados. Al margen de la crisis personal de Mario y Colombo, esta peculiar road-movie nos revela, de manera muy sutil, las enormes dificultades de asuntos bélicos y migratorios de Europa en la actualidad.
Es admirable la fotografía de David Omedes y las escenas con los personajes de reparto que hacen posible que Pájaros sea una muestra preciosa de la rica diversidad de los idiomas europeos dándole al público grandes oportunidades para apreciar la comicidad típica de un viaje transeuropeo.
