Acércate a las artes escénicas y audiovisuales
Acércate a las artes escénicas y audiovisuales

La persistencia

Angela Boix grazna desde el Teatro del Barrio con un grito que se cuela por toda la historia del teatro, de las actrices, de las creadoras, de los marginados, de los textos inconclusos, de los que solo saben hacer una cosa: persistir.

Fernanda Orazi golpea de nuevo al espectador con esta brutal obra en la que se han unido una directora que está demostrando tener una voz muy potente en el panorama teatral actual (ya me encantó su ‘Elektra‘, que de hecho está nominada a las categorías espectáculo revelación y mejor adaptación de los Premios Max que se revelarán este Julio) y una actriz con una fuerza descomunal, un monstruo sobre el escenario que te roba el aliento y te tiene en vilo hasta el último momento. 

Cuando lees la sinopsis de la obra no entiendes muy bien que te vas a encontrar. Pero conoces a Fernanda Orazi y confías. Cuando sales de la obra y la vuelves a leer no te puedes creer lo acertada que está. Te lo habían contado todo. Casi todo. Porque esta obra no se puede contar, se tiene que vivir. Es una obra que se te mete por dentro y te deja mareada, y que consigue que al cabo de los días permanezca en tu memoria y todavía escuches el eco de Angela Boix en tu cabeza como si siguiera encerrada en ese teatro, como si se hubiera convertido en un fantasma que vagará siempre graznando entre bastidores. Como si su voz fuera inmortal. 

La gente olvidará lo que dijiste , olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir

Maya Angelou

Angela Boix interpreta de una manera desgarradora a la actriz de la Gaviota atrapada en un teatro que se enfrenta con su público y clama por el olvido, está tan cansada… Cuando entras asistes a su desquicie, a una esquizofre interpretación en la que se mezcla el personaje de Nina, la propia actriz y mil máscaras más  “Arrancadme este rostro y encontraréis otro y otro y otro, sé lo que os digo… No hay algo que se esconde ni algo dentro o detrás, solo hay más y más y más y más rostros”. Sin saber nunca quién habla, quién está detrás, en el que momento existen todas o no queda ya ninguna. 

Esta obra te hace sentir la agonía, la repetición, el desgaste, o como diría Residente, el aguante de quien lo intenta una y otra vez. Un bucle claustrofóbico en el que a pesar del asfixie queda lugar para la risa irónica, para la autoburla, para el sarcasmo. 

Cuando estás entre el público tienes la sensación de asistir a algo privado, a algo muy íntimo. Como si fuera un ensayo entre la actriz y la directora (sin estar ella presente aunque se siente su presencia) que se ha quedado atrapado en el tiempo en el que se entremezclan trozos de textos del cuaderno de esta. Un collage de parlamentos de Chejov, Tennessee Williams, textos inconclusos grabados a fuego en la piel de la actriz que los vomita una y otra vez hasta la última exhalación, porque está escrito.

Como escenografía un sillón y cambios de vestuario. El resto del escenario, vacío. Se juega de una manera muy interesante con la propia sala, los camerinos del fondo (donde se consiguen escenas de gran belleza en un juego con los espejos), los baños, el público, pero no hay más, lo que agudiza la sensación de agobio, de no escapatoria de una actriz sola buscando un final, una salida, que aunque sepa dónde está, nunca llegará a cruzar. 

La  Dramaturgia y Dirección están a cargo de  Fernanda Orazi. Como única intérprete está Ángela Boix. La Ayudantía de Dirección corre por Leticia Etala  y el Vestuario y Escenografía de Pablo Chaves. La Iluminación es de Iván López-Ortega, el cartel de Juan Paños y la producción es de Pílades Teatro con la aportación de la Música de Javier Ntaca.

No os perdáis esta obra que estará en el Teatro del Barrio los sábados desde el 8 de Junio al 6 de Julio.

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