Tras su paso por el Festival d’Avignon, en colaboración con el Centro Dramático Nacional, Chela De Ferrari revisita La gaviota con un elenco compuesto en su mayoría por actores ciegos o con baja visión. La directora peruana sigue aportando vitalidad a las grandes obras del repertorio clásico.

Al entrar a la sala nos encontramos con lo que esperamos: una escenografía típica chejoviana. Un living de finales de siglo XIX representando la casa de Konstantin, donde debería suceder la escena.
Sin embargo; nos sorprenderán dos acciones previo al comienzo de la obra. La primera, la notable aparición del elenco acompañado por «personal» del CDN, quienes se sientan entre nosotros. La segunda, es una regidora que a minutos de empezar el espectáculo nos adelantara que toda esta hermosa escenografía será retirada porque no es necesaria. Estamos siendo parte y viendo junto a los personajes (a la vez) el comienzo de la obra de Konstantin Gavrílovich Tréplev.

«Hacer visible lo invisible»
Hacer visible lo invisible es una de las premisas que maneja este espectáculo. En principio, se puede entender como parte del texto del autor ruso: la mayoría de las intenciones de los personajes no estan dichas, es necesario dilucidar en el texto que pretenden cada uno en la escena.
La otra parte, es poder ver lo que no se ve. En conjunto con la evolución de la escenografía hasta romper la cuarta pared, cantar karaoke y bailar en una fiesta donde el sexo y el alcohol son protagonistas, este elenco de personajes desdichados y fracasados, expondrá sus miserias. Desterrando de artificios la obra, llegaremos despojados a un final de lectura dramatizada. El paso de una obra clásica a una contemporánea esta completo.
Una búsqueda estética e interna que tiene por objetivo (entre otras cosas) hacernos parte de la realidad de las personas ciegas, entrelazando las historias de los personajes de Chéjov con las vivencias del propio elenco.

Cabe destacar la actuación de Belen Gonzalez del Amo (como Nina) emotiva y sensible, a través de ella podremos entender la fragilidad del personaje y la curva actoral que la lleva hasta la perdición. Así como también, destacan la ironía y el humor de Masha (interpretada por Patty Bonet) y la actuación de Lola Robles como la actriz Arkadina. En general es un elenco que sabe lucirse e interpretar con firmeza estos personajes clásicos, dándoles un toque de frescura y actualidad.
Resignificar el texto de Chejov a través de una puesta con un elenco de actores ciegos y/o de baja visión, nos permite adentrarnos en la realidad que viven las personas con discapacidad visual. Actualizar el clásico implica el riesgo de poder comprender emocionalmente el drama de los personajes y establecer un vinculo entre ellos, la actores y nuestra propia mirada de la realidad.

La Gaviota se presentará hasta el 10 de noviembre de martes a domingo a las 18:00, en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán (Plazuela de Ana Diosdado s/n , Plaza de Lavapiés).
Cuenta la siguiente ficha técnica:
Reparto: Patty Bonet (Mascha), Paloma de Mingo (Polina), Miguel Escabias(Eugenio), Emilio Gálvez (Elías), Belén González del Amo (Nina), Vicente León (Peter), Domingo López (Semión), Eduart Mediterrani (Konstantín), Lola Robles (Arkadina), Agus Ruiz(Boris), Macarena Sanz (Alicia) y Nacho Bilbao (músico)
Texto de Antón Chéjov, adaptación y dirección Chela De Ferrari, dramaturgistas son Luis Alberto León y Melanie Werder. La escenografía es de Alessio Meloni, iluminación David Picazo, vestuario Anna Tusell, música original y espacio sonoro Nacho Bilbao, sonido Kike Calvo, vídeo Emilio Valenzuela, coreografía Amaya Galeote, asesoría en accesibilidad Lola Robles, ayudante de dirección Adrián Saba, ayudante de escenografía Mauro Coll, ayudante de vestuario David de Gea, apoyo en inclusión Mónica Arenas y Sandra Gamero, diseño de cartel Emilio Lorente, fotografía y tráiler Bárbara Sánchez Palomero, construcción de escenografia May Servicios, Readest y Moquetas Roldán, construcción de gaviota Miguel Infante (Utilería-Atrezo S.L.), confección de vestuario Gabriel Besa y Matías Zanotti, realización de máscara Eleni Chaidemenaki, alquiler de vestuario Peris Costume, producción Centro Dramático Nacional.