
Con cartel de completo comenzó el pasado miércoles la temporada de Zarzuela en la Latina. El título que el respetable pudo disfrutar fue ‘Agua, azucarillos y aguardiente‘, del compositor Federico Chueca con libreto de Miguel Ramos Carrión, puesto en escena por DRAO Producciones y la Compañía Clásicos de la Lírica
La trama se desarrolla en el Madrid de finales del siglo XIX y, con una propuesta clásica, van paseándose por la plaza, como si de una pintura costumbrista se tratara, distintos tipos madrileños como el picador pobre, las aguadoras, las niñeras, los soldados, los ladronzuelos o los chulos.
La historia empieza con Asia, la joven casadera y su madre doña Simona. La familia está entrampada en deudas, que solo se verán resueltas si la chica se casa con su primo y vuelve a Valdepatata. Ella, soñadora y cursi, está enamorada de Serafín, el hijo de un exministro que aparenta tener una gran fortuna y al que su madre pretende sacar los cuartos. Él solo quiere seducir a la chica y urde un plan ofreciendo dinero a Pepa, la dueña de un quiosco, para dormir a la madre y fugarse con Asia.
Pepa, la dueña del quiosco de agua, está en relaciones con Lorenzo que acepta el trato en su lugar haciendo uso de su gran picaresca, ya que es un picador en horas bajas y necesita dinero. Pepa y Manuela, una aguadora ambulante, eran buenas amigas pero se ven enredadas en peleas y disputas en el amor y los negocios, resolviendo sus diferencias gracias al arte de sus parejas y yendo alegres todos a disfrutar de la Verbena de San Lorenzo con sus valiosos mantones de manila.
La zarzuela de género chico, ‘Agua azucarillos y aguardiente‘ se vio ayer engrandecida por algunos números del mismo autor que, bajo la batuta de Enrique García Requena, fueron muy aplaudidos, como el’ Tango de la Menegilda‘ y el coro de los marineritos de la ‘Gran Vía‘ o el ‘Vals de la Bujía‘ de Luces y sombras. La plaza, en la que no cabía un alma más, estuvo animada por un simpático y bien nutrido coro de niños que tuvieron su dosis extra de protagonismo.
Charo Reina dio vida a una doña Simona simpática, realista y convincente a la que daba gusto escuchar. El barítono Jesús Lumbreras estaba en su salsa en el papel de Lorenzo, dándole chispa, prestancia, y el justo toque de humor a su media lengua y picardía. En el duelo de aguadoras destacó una voz curtida en el género como la de María Rodríguez, dando vida a Manuela, con una potencia y una energía admirables. Nuestras entrevistadas Margarita Marbán y Lola Casariego desempeñaron sus papeles como solo ellas saben hacer, con mucho carácter Pepa (Lola) y una cursi bis cómica Margarita como Asia.
Fue éste un espectáculo lleno de grandes actores y cantantes de tradición acompañados de jóvenes promesas de la lírica. El público disfrutará sin duda de este mes lírico que irá cogiendo ritmo en el Teatro de la Latina. Compra tus entradas aquí.
