Los días 15 y 22 de diciembre La Usina albergaba una obra de teatro original, sui generis, diría:
‘El Canódromo‘, inspirada a partir de las carreras de galgos: canes que se convierten en la
metáfora de la humanidad residente en grandes urbes modernas dominada por las prisas y las
ambiciones de llegar a una meta.
La obra de teatro comienza en la sala adjunta al teatro, con una exposición llena de dibujos y
croquis de galgos, algunos inertes, otros en movimiento. Tras diez minutos del recorrido visual,
el público pasa a la sala principal del teatro donde comienza la carrera: una sola actriz, la
encarnación de un galgo, interpretada maravillosamente por Cecilia T. Palafox y el diseñador de
iluminación, Jorge Romero, que nos invitan a un peculiar viaje de reflexión sobre nuestra
cotidianidad urbana trazando paralelismos entre “la carrera” individual de cada persona en su
día a día con el salto de la cuerda del galgo hasta llegar a un agotamiento físico; la cuerda como
la metáfora de lo atados que estamos a nuestras pequeñas luchas diarias que, muy a menudo,
terminan mermando nuestra libertad.
Resulta preciosa la manera de retratar la ciudad con proyecciones de luz a través de una pequeña maqueta que parecía hecha de los cubitos Lego, el agua que el iluminador dibuja al momento con las gotas vivas, o la escritura con una brocha sobre el folio transparente.
El soliloquio urbano termina, sin embargo, con un canto de esperanza que emana, quizás, de nuestra soledad…
