
¿Alguna vez has querido quemarlo todo? En la cola de Hacienda, cuando has querido pedir el paro o alguna de esas ayudas que parecen imposibles. La burocracia saca lo peor de nosotros, y esto es lo que le pasa a Pili, una bailarina sevillana precaria que, tras una lucha titánica con la administración por conseguir una ayuda, decide ir con un bote de gasolina y cometer un acto kamikaze que la llevará a pasar 30 años en prisión.
Ya había leído el libro y me fascinó. Por eso tenía muchas ganas de ver la puesta en escena, dirigida por Alberto Velasco así que el sábado pasado fuimos, por fín, a ver a Pili sobre el escenario, la protagonista de Solo quería bailar, una obra basada en la novela homónima de Greta García y adaptada por Sergio Martínez Vila.
Encerrada en una celda de zapatillas de punta, con tan solo una silla verde, la lengua de Pili empieza a parlotear, escupir, confesar, reírse, llorar, retorcerse. Todo sobre las idas y venidas de su vida: su infancia, sus fracasos y sus esperanzas. Saltando en el tiempo y bailando entre palabras con su verborrea y su cuerpo, el monólogo consigue una catarsis absoluta con el público, que la acompaña sin pestañear y con el corazón en punta en su viaje, porque Pili podría ser cualquiera de nosotros.
Pili es un grito urgente, una grieta inevitable en un sistema imposible. El libro entero es un monólogo de sus pensamientos. La Pili del libro atrapa con la palabra y su desparpajo, pero la actriz que la interpreta te cautiva con la primera mirada. Hablamos de Olalla Hernández, la responsable de haber elevado todavía más a este personaje quien sin duda, debería recibir todos los premios que haya a la mejor actriz.
La iluminación es otro hilo narrativo que acompaña a Pili en su viaje de manera magistral. Un personaje violentamente tierno, un chorro de verborrea hiriente, una outsider, sincera, vulgar, con un corazón blandito pero unas garras de leona y una inocencia macarra ante el mundo. Porque solo alguien tan inocente podría cometer un acto tan atroz.
A veces las adaptaciones de libros en pantalla o escena suelen perder la esencia, los matices, la magia. No es el caso de esta, que ha captado al milímetro el alma de la novela que ya arrasó hace un par de años.
Enhorabuena al Teatro del Barrio por apostar por obras de tanta calidad, y no os preocupéis, porque aunque esta fue su última función de la temporada, Solo quería bailar tendrá una gira nacional a partir de septiembre.
Ficha artística
Autoría: Sergio Martínez Vila a partir de la novela homónima de Greta García
Dirección: Alberto Velasco
Interpretación: Olalla Hernández
Vestuario: Noelia Lebrato
Asesoramiento coreográfico: Olga Magaña
Autoría: Sergio Martínez Vila partir de la novela homónima de Greta García
Dirección: Alberto Velasco
Elenco: Olalla Hernández
Dirección de producción: Inmaculada Almagro
Producción ejecutiva: Olalla Hernández
Iluminación: Manuel Tejera y Alberto Velasco
Diseño de Escenografía: Alberto Velasco
Diseño de Sonido: Carlos Gorbe
Vestuario: Noelia Lebrato
Coreografía: Alberto Velasco
Colaboración en coreografía: Olga Magaña
Comunicación: Josi Cortés
Taller de escenografía: Jesús Hernández
Fotografía y video promocional: Dani Jaén
Diseño gráfico: Geraldine Leloutre
Voces en Off: Esperanza Guardado, Elena Martínez y Carlos Gorbe
Laura Renieblas